Un líder de ciudad
Un líder de ciudad no construye muros para protegerse, sino plazas para encontrarse; la seguridad real nace del sentido de comunidad.
Un líder de ciudad no construye muros para protegerse, sino plazas para encontrarse; la seguridad real nace del sentido de comunidad.
La verdadera magnitud de un líder de ciudad no se mide por cuántas personas están a su servicio, sino por cuántas personas son libres gracias a su gestión.
Actúa como el pegamento social que une la diversidad de la ciudad.
De la mano, más lejos. La colaboración no es una opción, es la estrategia.
Un líder une a la gente, impulsa el perdón y la reconciliación. Es un agente de paz un repartidor de esperanza.